Carta Enviada

carta enviada

El president
de la Generalitat de Catalunya

Excmo. Sr. D. Mariano Rajoy Brey
Presidente
Gobierno de España
Palacio de la Moncloa
28071 Madrid

Apreciado Presidente:

 Es conocida  la voluntad  de autogobierno  del pueblo catalán, reiteradamente  ejercida o reclamada  a lo largo de los siglos. En el último periodo democrático,  iniciado a finales del siglo pasado,  dicha  voluntad  de autogobierne  fue canalizada  inicialmente  a través del Estatuto de Autonomía de 1979.

 El Parlamento catalán aprobó en 2005 una nueva propuesta de Estatuto de Autonomía, que fue posteriormente  asumida en 2006 primero por las Cortes Generales y finalmente en referéndum por el pueblo de Catalunya. Mi implicación personal, aún sin responsabilidades   de  gobierno  en  ese  momento,  para  facilitar  un  nuevo  encaje  de Catalunya en España, durante toda la negociación, es de sobras conocida.

 La  sentencia  posterior  del  Tribunal  Constitucional  diluyó  y  en  gran  parte  anuló  la voluntad   democrática   de   los  catalanes   expresada   en   las  urnas,   y  evidenció   la imposibilidad de continuar desarrollando  la capacidad de autogobierne de Catalunya por la vía transitada hasta ese momento.

Más  recientemente,   durante  la  pasada  legislatura,  la  negativa  a  cualquier  tipo  de negociación en referencia a la propuesta de Pacto Fiscal, promovida por el Govern de la Generalitat  y  aprobada  por  una  muy  amplia  mayoría  del  Parlament  de  Catalunya, evidenció,  una vez más, la incapacidad  de dar respuesta por parte de las instituciones del Estado a las propuestas presentadas desde Catalunya.

 Esta situación de bloqueo  y la manifestación más numerosa  de la historia llevada a cabo en  Catalunya   el  pasado   11  de  septiembre,   me   llevaron   a  la  conclusión   de  la convocatoria  de  elecciones   anticipadas  para  que  el  pueblo  de  Catalunya  decidiera libremente y democráticamente su futuro político.

Las  últ ’11as elecciones  al Parlament  de Catalunya  dieron  como  resultado  un  amplio apoyo pbpular, con una muy elevada participación, la más elevada de la historia en este tipo  de  elecciones,   a  aquellas   distintas  fuerzas   políticas   que  presentaban   en  su programa electoral la necesidad de ejercer el derecho a decidir.

 El Parlament de Catalunya  ha manifestado  en diversas  ocasiones  durante la presente legislatura, y a través de mayorías cualificadas, el apoyo al derecho a decidir de los catalanes, y ha establecido  el mandato del diálogo y la negociación  con el Gobierno de España con el fin de llevarlo a cabo mediante una consulta democrática.  La reciente constitución del Pacte Nacional pel Dret a Decidir evidenció,  asimismo, el amplio apoyo del  que  también  goza  este  planteamiento  entre  instituciones,  agentes  económicos  y sociales, y sociedad civil en toda Catalunya.

El Consejo  Asesor  para  la Transición  Nacional,  organismo  del  que  se  ha dotado  el Gobierno   de   la  Generalitat   y  del   que  forman   parte   destacadas   personalidades, argumenta  en su primer  informe  la existencia  de vías legales  que  posibilitan  llevar  a cabo la consulta. En la medida que se trata de un informe que juzgo de alta calidad y de contenido muy interesante, creo oportuno hacérselo llegar dentro de unos pocos días.

 Es  por  todo  lo  expuesto  que  entiendo  que  se  dan  las  condiciones  favorables  para plantear la celebración de una consulta en Catalunya: amplio apoyo ciudadano y parlamentario,   voluntad  de  diálogo  y  negociación  y  existencia  de  vías  legales  para llevarla a cabo.

Entiendo que cuando se dan todas estas circunstancias, fruto seguramente de toda la trayectoria  histórica  que  le  describía  al  principio  de  este  escrito,  es  deber  de  los responsables públicos y gubernamentales  forjar la voluntad política que permita dar respuesta a la legítima, pacífica, democrática y mayoritaria aspiración de la sociedad, en nuestro caso, la catalana.

En  nuestro  último  encuentro  le  planteé  la  necesidad  de  una  respuesta  política  a la demanda  de democracia  del pueblo  de Catalunya.  Hoy se la reitero por escrito, con el mismo espíritu de diálogo y negociación de nuestro último encuentro.

Soy consciente de su posición  contraria a la celebración  de la consulta, tal como me la manifestó en aquel encuentro. Sin embargo,  entiendo que de la misma forma que otros países  -también   de  la  UE-  encuentran   vías  para  solucionar   democráticamente   y legalmente este tipo de retos y de realidades,  España no debería ser la excepción   en sentido contrario.

En  consecuencia,  le  planteo  nuevamente  la  necesidad  de  abordar  el  diálogo  y  la negociación,  que permitan  de forma pactada  la celebración  de una consulta  al pueblo catalán, en el plazo más breve posible, con los marcos legales que establezcamos.

 

Cordialmente,


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